Entrevista Chef Oriol Balaguer
Oriol Balaguer tiene el oficio en las venas. Creció en una familia de reposteros y, cada vez que se presenta en algún escenario internacional, recuerda a su padre en el obrador (como se le llama al taller de un chocolatero). "Él me inculcó las maravillas del arte culinario en la pastelería y la magia con la que un buen cocinero puede transformar el chocolate".
Con esa imagen de su padre en el obrador, Oriol siguió sus pasos y agregó a su experiencia familiar una formación formal en la Escuela de Pastelería de Barcelona, donde perfeccionó sus técnicas y descubrió la oportunidad de desarrollar una carrera que hasta entonces nadie había intentado como ocupación principal. Al terminar, pasó siete años en el equipo del mundialmente conocido restaurante El Bulli, con el chef Ferran Adriá, quien siempre ha dicho que Oriol es uno de los más grandes cocineros de oficio en los últimos 30 años, en España. Su pasión fue reconocida por empresarios españoles, quienes le abrieron las puertas de las mejores pastelerías y chocolaterías del país ibérico. "Ya en el medio de la pastelería profesional supe que tenía que complementar mi formación en otras áreas para crear conceptos de pastelería con una base teórica y fundamentada en el estudio formal de las artes". De ahí que el chef estudiara Bellas Artes y adquiriera una base gastronómica con conocimientos de diseño y estructuras artísticas. Más tarde siguió los pasos de su padre en el mundo de la alta chocolatería y, sobre todo, en la bombonería tradicional y de vanguardia. En 2002 abrió el primer Estudio de Pastelería y Bombonería de España, donde desarrolla nuevos caminos para reinterpretar el chocolate, con una visión más acercada al arte y a la creación inspiracional que la cocina de vanguardia procura desde hace más de una década. Gracias a estos nuevos conceptos es que, cada año, Balaguer crea colecciones completas de chocolatería y postres tal y como si tratara de diseños Prêt-à-porter de los más grandes diseñadores y fashionistas del mundo. Nadie esperaba menos del hoy considerado el mejor chef pastelero del mundo.




